Reporte de Etiopía

En julio, hicimos la Escuela de Cristo en Moyale, Etiopía. Cristo y su Palabra se tornaron reales

para los pastores de una manera más intensa de lo que experimentaron antes. El más grandioso testimonio que continuamente oímos de los alumnos es que sus “ojos religiosos” fueron abiertos a la VIDA y el ESPÍRITU de Cristo a través de la Escuela de Cristo.

La Escuela de Cristo en Etiopía se conforma de alumnos de diversos trasfondos. En algunas de las escuelas, los pastores provienen de hasta seis denominaciones y diez poblaciones diferentes. En esta escuela, los alumnos vinieron de dos tribus que han estado en guerra entre sí por los últimos dos años. Siete alumnos en esta escuela eligieron irse por causa del conflicto, pero otros se entregaron a Cristo. Yo creo que ahora ven que sólo Jesús y su Palabra pueden ser el “bálsamo de Galaad”, capaz de sanar heridas tan profundas. Siempre nos duele oír que las personas se van bajo estas condiciones, pero es parte de la batalla que enfrentamos al predicar el Verdadero Evangelio en estos lugares, y creemos que Dios continúa dándonos grandes victorias. Cuando uno ve pastores de tribus diferentes juntos para oír la Palabra de Dios, es un gran testimonio que la mayoría de las personas de occidente no entenderían. A menudo los pastores que vienen a la Escuela de Cristo ya han ido a algún estudio bíblico como pastores, y sólo una enseñanza llena del Espíritu Santo puede exponer el camino de Dios más perfectamente a ellos (Hechos 18.26). El pastor Okato dijo: “Aunque los alumnos se han graduado de diferentes institutos bíblicos y clases de teología, nunca oyeron una verdad como esta antes.

El Pastor Isaías, un pastor presidente en Mayale dijo: “Esta escuela me despertó de mi largo sueño. Puedo ver que estaba perdido en el ministerio y no servía según Su voluntad. La lección sobre la cruz impactó mi vida en especial, y tomé la decisión de dedicar mi vida al Señor en una nueva manera.”

El Pastor Petros de Yabelo dijo: “He ido a tantos estudios, incluyendo seminario teológico, pero ninguno me ha mostrado el corazón de Dios como este. En esta enseñanza pude ver que existe esperanza de avivamiento. Realmente agradezco a la EDC y las personas que posibilitan la EDC en nuestra región”. Otro testimonio que tocó mi corazón fue del evangelista Ayalkibet. Él dijo: “He estado en estudio teológico dos veces, pero nunca fui expuesto a este tipo de verdad, en especial cuando oigo sobre la sangre. Fui desafiado pues no estaba realmente predicando la Verdad. Después de esta escuela he decidido predicar y vivir la verdad”.

Hay tanto para escribir sobre el impacto de la Escuela de Cristo, que continúa habiéndolo en Etiopía, pero estos testimonios lo cuentan mejor de lo que yo puedo. En menos de 30 días un pastor viene cara a cara con Cristo, cara a cara consigo mismo, a través de la enseñanza de la Escuela. Los resultados se ven en la vida que estos hombres se llevan de regreso a casa. Estamos viendo que viene la cosecha. Agradecemos a quienes han dado para que esta escuela se realice. Yo creo que su dadivosidad será recompensada cuando esté ante el Maestro.

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