CELEBRANDO 30 AÑOS

Reporte de las prisiones

Por primera vez visité el complejo correccional Crossroads en Shelby, MT, ocho años atrás, predicando y presentando la Escuela de Cristo por primera vez.

El capellán que estaba sirviendo se había retirado en esa época, pero un nuevo capellán, Jamie Stiffler, aún tiene voluntarios que una vez a la semana llevan a cabo la escuela.

Teníamos los servicios a las 6:30 ambas noches en las sala de visitas. Lunes por la noche vinieron unos 30 hombres, muchos de ellos inconversos, era una atmósfera difícil, pero prediqué y compartí muchos testimonios de lo que Dios ha hecho a través de la EDC a través de los años. Tras el servicio, un interno llamado Terry vino a mí y comenzó a contarme un poco de su historia. Había salido de prisión bajo palabra hacía un mes hasta que de repente su esposa enfermó y falleció, dejándolo a él y su hijo de 15 años. Él compartió cómo poco después su padre falleció también. Dijo que se una noche salió con todo ese peso encima y se embriagó, y se metió en una pelea. Fue arrestado y devuelto a la prisión. Él me contaba la historia y mi corazón se compadeció, pero noté que naturalmente el entra en cortocircuito.

La noche siguiente había sesenta y dos varones en la sala de visitas. El capellán Stiffler dijo que era el más grande número de internos que había visto en un solo culto. Testificamos y predicamos otra vez. Durante la alabanza y adoración, uno de la multitud se puso en pie, estando en la segunda hilera, tres hileras por delante de Terry y sus amigos ruidosos. Durante la adoración, Terry se acercó al que estaba en pie y le dijo que se sentara porque no le dejaba ver las palabras. El que estaba de pie se fue al fondo de la sala para quedarse de pie y Terry regresó a su asiento. Considerando lo que él me había dicho la noche anterior, no me sorprendí de sus acciones en lo absoluto. Después de predicar, hice la invitación a que reciban la salvación. Terry y toda su banda ¡levantaron las manos para aceptar a este gran Cristo! ¡Gloria al Señor! Conocimos otro hombre tras el servicio llamado Simon. Me contó que era luchador de MMA afuera, con esposa y un hijo joven, pero ahora solo sale bajo palabra por homicidio. Simon ahora vive para el Señor.

Por favor guarden a estos internos y al capellán Stiffler en sus oraciones. Oramos que Dios a través de su ponderosa Palabra y la enseñanza de la Escuela de Cristo, guarde a estos hombres y crezcan en la fe día tras día.

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