Evangelismo por graduados de la EDC Myanmar

En marzo de 2016, tuvimos una Escuela de Cristo en Myanmar.

Uno de los estudiantes era el pastor Samuel. Durante la escuela, me preguntó si iría y ministraría a su pueblo porque solo había tres familias cristianas en todo el pueblo, y el resto eran budistas. Acepté irme.

Cuando llegamos, esperábamos que unas 50 personas asistieran a la reunión. ¡Había alrededor de 400 personas esperando para escucharnos! La multitud era grande y no había nada preparado, así que me subí al techo del autobús para predicar el Evangelio. Por la multitud y el caos; los líderes de la aldea nos cerraron. Oré debido a la oportunidad perdida de llevar el Evangelio a estas personas hambrientas que nunca habían escuchado. Con lágrimas en los ojos, el pastor Samuel me suplicó que fuera en diciembre en Navidad. Dijo que el gobierno le permitiría venir a ministrar en esa época del año.

He estado orando y preparándome para este Evangelismo de Navidad por ocho meses. El pastor Turnage dio su permiso para el viaje y envió los fondos que necesitaba para la cruzada, los viajes y para comprar a cada familia un regalo de arroz. Cuando llegamos, nos recibieron más de 300 adultos y alrededor de 200 niños ansiosos por escuchar el Evangelio. Los pastores vinieron de los pueblos de los alrededores para ayudar con la música y la distribución de regalos. Prediqué el Evangelio completo, y casi todos respondieron al llamado al arrepentimiento.

Cuatro pastores, graduados de la Escuela de Cristo en Myanmar, y yo ministramos en el pueblo de leprosos. A esas personas no se les permite mezclarse con otras aldeas. Los médicos se niegan a tratarlos, y sus hijos no pueden asistir a escuelas con niños sanos. Tomamos la Navidad como la oportunidad de predicar el Evangelio de Cristo a este pueblo descuidado y no alcanzado. Cerca de 75 familias vinieron a escucharnos ministrar. Veinte personas pasaron a lfrente y aceptaron a Jesucristo. Mientras estuvimos allí, Dios puso en el corazón de uno de los obreros de la EDC comenzar una iglesia en esta aldea.

Oremos por el trabajo y los trabajadores en Myanmar para que podamos alcanzar tantas almas para Cristo mientras todavía podamos trabajar.

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