China: La puerta abierta que nadie puede cerrar

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En junio de 2017 fuimos invitados por líderes locales de la iglesia clandestina

del este de China para llevar a cabo una Escuela de Cristo. Aquí en la tierra de Mao y de la Gran Muralla, el cristianismo tiene muy poca libertad. El gobierno permite que haya iglesias registradas, y tienen una libertad equivalente a la de un ave en una jaula. Por lo tanto, gran parte de la iglesia, el fruto que permanece de tales ministros como Hudson Taylor y Watchman Nee, se vio en la clandestinidad por la fuerza.

Tuvimos más de 50 alumnos que llegaron de más de 15 lugares diferentes de China para oír las enseñanzas de la Escuela de Cristo. Entre estos alumnos había pastores, ancianos, diáconos, y también un puñado de jóvenes que sienten el llamado de Dios sobre sus vidas para el ministerio. La disciplina y el currículo de la escuela es exactamente lo que los jóvenes ministros necesitan, y nos alegró mucho que hayan estado con nosotros. Son el futuro de esta gran nación.

Levantándonos cada mañana a las 5, orábamos por una hora y media pidiendo al Señor que prepare nuestros corazones para recibir del Él. Al ser una escuela breve de 10 días, predicábamos hasta las 9 de la noche y cerrábamos en oración. Los alumnos nunca habían oído una enseñanza tan profunda. Sentados y boquiabiertos como pájaros, no fue hasta mitad de la primera semana que la lamparita comenzó a encenderse a cada uno de ellos. Cuando venía la revelación de que el propósito del creyente nacido de nuevo es contener al mismísimo Creador del universo, ¡lloraban y gritaban con gran gozo! A veces la enseñanza tenía que detenerse porque gritábamos con ellos cuando el Señor les abría los ojos a las profundas verdades de las Escrituras.

Una lección tuvimos que cortar porque la presencia del Señor era tan fuerte que tanto el predicador y el traductor no podían quedar en pie. Toda la asamblea era afectada en lágrimas y gemidos cuando el Señor barría sobre nosotros. Después de un tiempo, cuando la presencia del Señor se levantaba, una tras otro comenzaban a confesar pecado en alta voz delante de toda la congregación. Luego se levantaban de su posición en la que estaban, postrados en el piso ante el Señor, y comenzaban a hacer una nueva consagración al Señor. ¡Se regocijaban en la libertad que venía cuando el Señor les purificaba de sus pecados!

El pastor que dio el lugar para la EDC, tiene una visión desde 2004, la de alcanzar lugares que ningún occidental puede alcanzar. Ligares como Irán, Irak, y otras naciones que nos negarían visas pero que sí están abiertos a los chinos. Durante la Escuela, el pastor anfitrión quedó muy animado y su visión renovada. Él y su equipo han hecho los planes ¡para inmediatamente ir a Medio Oriente! Porque por nuestra red, podemos asistirle con contactos, y ellos estarán allí para cuando ustedes estén leyendo este reporte. ¡Gloria al Señor!

Para la graduación, cada alumno hizo un compromiso nuevo para la causa de Cristo. Habían encontrado nuevas fuerzas para continuar pastoreando, plantando iglesias, y y sufrir con Cristo en este país cerrado según lo que dice el gobierno. Pero nosotros, los que ministramos este gran Cristo, sabemos que el Señor abre puertas que ningún hombre puede cerrar, ¡aleluya!

Obrero de Campo - EDC

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