Reporte de Medio Oriente

Imprimir

Hacia fines de enero nos encaminamos de regreso a Egipto. Por los últimos tres años enfrentamos...

muchos impedimentos debido a situaciones políticas y sociales por todo el medio oriente. Nos invitaron a Enseñar la Escuela de Cristo a los pastores y líderes de las Asambleas de Dios. La Escuela se realizó en Alejandría con pastores procedentes de diferentes partes de Egipto. Estamos en tiempos desesperantes en medio oriente, tiempos en los que el pueblo de Dios necesita respuestas, necesita fortalecimiento y aliento en esta batalla.

Este fue uno de los viajes más provechosos que he hecho a Egipto. Vimos a Dios hacer más en una semana de lo que veríamos en varias semanas de trabajo y ministerio. Uno de los pastores que plantó una iglesia nueva pidió oración, diciendo: “tenía amargura en mi corazón y me ha sido un impedimento. Quiero ser libre.” El último día que estuvimos juntos él testificó que tomó la decisión de personar. Se podía notar el cambio en él. Otros me dijeron “Nuestra mente está siendo abierta. Lo que se enseña aquí cambia nuestro pensamiento. Nosotros somos cambiados”.

Varios ex-alumnos estuvieron esa semana con nosotros. Era una bendición ver uno de ellos pastoreando una gran iglesia cerca de las pirámides. Otro es un co-pastor. Agradecemos a Dios por el fruto que vino de ex-alumnos de la Escuela de Cristo.

Durante estos tiempos de prueba en medio oriente hay más puertas abiertas para nosotros que en el pasado. Este verano fuimos invitados a regresar y ministrar a más de cien pastores pentecostales en Egipto. Más de cien Iglesias de toda la nación estarán representadas. Esta es una gran oportunidad para hablar a la iglesia pentecostal en este tiempo crucial para las naciones árabes.

Recibimos una actualización de Nabil y Armany acerca de la obra con los refugiados sirios en Jordania; el año pasado viajaron hasta allí y se encontraron con un pueblo abierto al Evangelio. Iban de casa en casa visitando refugiados y ministrándoles. Hay varios misioneros egipcios trabajando entre los refugiados también. Uno de ellos, exalumno de la Escuela de Cristo en Egipto.

Una mujer siria huía de la guerra en su país con su familia. Su hijo, de 19 años de edad, fue herido en la lucha con las fuerzas del gobierno sirio. Fue tratado por israelíes, pero no se ha recuperado plenamente y está sufriendo y su madre guió a su familia en el viaje al campo de refugiados jordano. La mujer siria dijo “no tenía alimentos para mi familia y no sabía qué hacer. Una noche soñé durante la madrugada temprano. Ví un río blanco fluyendo y un varón vestido de ropas blancas acercándose al río desde el otro lado. Él comenzó a decime ¡ven a mí! Yo le respond ¿Quién eres? Él me dijo Yo soy Jesús. Ven a mí. Yo le dije: la corriente del río es demasiado fuerte y las aguas demasiado profundas, no puedo cruzar. Él caminó hacia un árbol que estaba en la orilla, con su mano gentilmente empujó el árbol que quedó atravesado y dijo “Aférrate a las ramas”. Luego gentilmente hizo que se levante y me hizo ir a él. Me desperté y vi a mi hijo con una fiebre muy alta. No tenía medicamentos así que le coloqué un paño frío en su cabeza. Empecé a orar, Jesús si eras tú en mi sueño, toca a mi hijo. La fiebre bajó, y la mujer testificó que si ella no se despertaba en esa hora la fiebre de su hijo se lo hubiera llevado unas pocas horas después golpearon a la puerta. Temprano en medio oriente es muy raro que alguien te visite en horas de la madrugada. La mujer siria dice que cuando respondió a la puerta, ahí estaba un hombre que nunca antes había visto me dio algo de dinero y dijo “esto es algo de dinero para comprar alimento para tu familia”. La mujer dijo “Jesús no solo vino en mi sueño, también vino a mi casa y proveyó para mi familia”.

Esta historia nos demuestra hasta dónde puede llegar el amor de Dios por la humanidad perdida, que cuando hay ausencia de obreros Él aún puede alcanzar al perdido. La mujer siria todavía no entendía bien el Evangelio. Un ex alumno de la Escuela de Cristo le explicó las buenas nuevas. Ella ahora es una creyente nacida de nuevo.

Nabil y Amany hacen escuela dominical para los niños de los campos de refugiados. Les enseñan acerca de Jesús y cantan canciones cristianas. Algunas de las madres vienen a la iglesia junto a ellos. Cuando la hermana Amany tiene oportunidad de compartir con ellas les dice “les comparto acerca de Ester, de que ella era una muchacha huérfana por un pariente, Mardoqueo, y cómo el rey eligió a Ester y cuando ella subió para ser reina, las oraciones de esa mujer salvaron a su nación, y entonces les pregunto “¿Cuántas de ustedes conocen a alguien que murió como resultado de la guerra en Siria?” y todas levantan la mano. Entonces les dije “Dios las ha mantenido vivas por una razón, y tienen que saber cuál es”.

Cuando uno ve el dilema de estas personas sufriendo, muchas veces se siente como que no hay nada que uno pueda hacer. Quiero que sepan que están haciendo algo. Sus oraciones están alcanzando personas que de otra manera no podrían alcanzar. Dios está tomando tu dádiva de corazón para alcanzar personas que nosotros no alcanzaríamos.

Sigan orando por esta obra. Recuerden a los pastores de Egipto y Medio Oriente. Desesperadamente necesitan nuestra oración para ser fortalecidos en estos tiempos de prueba. Recuerden a Nabil y Amany y todos los exalumnos de la Escuela de Cristo que siguen ministrando y recogiendo la cosecha de Medio Oriente. Gracias a ustedes y Dios los bendiga por su apoyo a esta obra.

0
0
0
s2smodern